jueves, 15 de octubre de 2015


UNA LECCIÓN DE MATEMÁTICAS 


“Va a ser una experiencia maravillosa: al final, la universidad termina siendo como algo mas… Secundario. Lo realmente interesante va a ser aquello de vivir solo, tratar con otra cultura, con gente desconocida. Conocer el mundo…”
Ya completé el primer escalón para poderme ir en paz. Aún faltan muchos y aunque quede poco tiempo, sus palabras sabias siempre me hacen reflexionar. Por eso es que me voy…
Y me voy.
Porque hay que enfrentar todos y cada uno de los miedos mas profundos que alberga el corazón. Esta mañana mis sueños me despertaron diciendo ” estarás sola en un lugar frío… muy lejos de la gente que te quiere”. Fue devastador, un poco increíble. El miedo estaba hablándome a la cara por primera vez… No hice nada y no hay  nadie que pueda detenerlo. Fue peor que haber despertado con un balde de agua fría.
Pero como todo es una cadena de malas experiencias, se conectan automáticamente con todas las despedidas de infancia y adolescencia. Mi cabeza se recalienta y explota. Deseo entrar en modo hibernación. Deseo detener el tiempo, la vida… pareciera que todo se moviera demasiado rápido.
Tropezarse con muchos de los errores del pasado… observarlos en la lejanía. Pensar en todo lo felíz que fui cuando alguna vez estuvo todo en equilibrio. Era una alegría indescriptible.
Eventos que llegan y se desbordan con violencia:
“No te vayas, por favor”
“No…”
“Pero tu lo dices como si eso hubiese sido algo malo”
“Amemonos juntos”
“Pero tú… Me olvidaste como cualquier lección de matemáticas”
Me olvidaste como cualquier lección de matemáticas que se le ha enseñado a un niño de primaria.
Creo que ese ha sido el evento mas fuerte de todos. Yo no te puedo olvidar. Todavía no puedo hacerme eso, soy muy joven y solo pienso en escapar y en una boda bajo las estrellas.
Pero que felicidad, fue la lección de matemáticas más hermosa y no me cansaré de buscarte. En otros cuerpos, en otra vida.
Me faltan muchos escalones para irme. Por suerte el tiempo es corto, pero relativo.

Física

“No se si me gustas más.. Pero lo que sí se es que no me gustas menos.”
Así son las magnitudes del amor: No son medibles de forma tangible.
Dame 3 gotas de amor. Dame un amor, dos amores… No se puede. No. NO.
Yo pienso que con todo el amor es que se está simplemente satisfecho. El amor es más bien universal (del tamaño del universo).
Paca, Paquita.
Cachorro pequeño, peludo. Inocente y hambriento al parecer. Miro tus ojos profundos como se mueven. Tus patas necias… Es de noche y quieres adentrarte a lo desconocido.
Mi pecho es cálido y hace frío afuera para ti. Tus ojitos negros me dejan ver tu alma de bebé. Precioso…
- ¿Quién es la cosita más hermosa y tierna? ¿Quién? -
Pero eres muy necio. Quieres saltar al vacío, parece que tienes nervios de acero (a pesar de lo mal que caminas).
- ¿ Por qué me quieres dejar sola, cosita hermosa? Yo te quiero tanto… Mira que hay algo que tú no sabes: El mundo es feo y tenebroso. -
Que tu corazón late muy rápido. La vida se te va a ir cada 7 años tuyos.
Que débil, que ingenuo. Él no sabe que hay un cielo para perros.
Recuerdo con cariño a Paquita: llegó vieja, tenia 12 años o más. Se quedo sorda, ancianita, llena de canitas. Un día después de una operación en las muelas, dejó este mundo. Dicen que parecía una muñeca sin vida en el suelo. Arroparon su cuerpecito rígido con una toalla blanca y la arrojaron a un hueco en la tierra. Ese fue su túnel especial para seres especiales como ella.
Paca, Paquita. Aunque nadie te sienta todavía como antes, Sabes que eres especial.
Y eso que no era mi casa ni eran mis perros.
¿Acaso hay algo mas maravilloso que el amor de un perro? Te abrazo fuerte contra mi pecho para que no te escapes, pero los segundos son cortos. Espero que no descubras lo feo que es este mundo, cosita hermosa y preciosa.
De verdad eres la cosita más hermosa que he visto.

Loraine

Loraine no puede dormir. -¿Cuéntame que tienes? ¿Qué es lo que te duele ?-
Que nombre tan hermoso tienes. Es diferente. Es especial. Es suave, es Dulce. Poético. LORAINE, LORAINE, LORAINE.
Loraine, tus grandes ojos humedos. Loraine, en todos los idiomas.
Loraine, quiero una hija que se llame como tu.
Hace calor, como de costumbre. No llores más que eres hermosa.
No llores más, que tienes tanto por cantar.
Déjame verte fijamente, quiero perderme contigo. A nadie le importa si hay presente, si hay futuro. Solo quiero estar un momento pensando en que no hay nada en que pensar.
Loraine, seca esos ojos mojados.
La luz
Un día se levantó temprano a trabajar, como siempre. Nunca dormía lo suficiente, la vejez la estaba consumiendo cada día y ella era consciente de eso. Cuando se miraba al espejo, veía en sus mejillas palidas unas profundas ojeras. Solía agarrarse el rostro con las manos y estirarlo hacia abajo en señal de cansancio. Aquellas ojeras podrían mantener un lago (a veces lo mantenían en silencio).
Obviando aquello de bañarse y desayunar, sabía que el tiempo siempre la estaba persiguiendo para ir al agujero de NINGUNA PARTE-TRABAJO-NINGUNA PARTE-ESTUDIO-NINGUNA PARTE-AMIGOS NINGUNA PARTE-CASA-NINGUNA PARTE.
Jamas importó el destino: estaba en una época donde el alimento solo le servía como energía física… En donde las calles, las plantas, el arte y la ciencia eran todos del mismo color. Nisiquiera importa tener en cuenta el color que tenían.
Todos los días al salir de casa y montarse en su auto, tenía que atravesar un camino largo en línea recta. Se había aprendido los agujeros de la calles, la dirección del viento y la trayectoria de los rayos del sol incandescente que reposaban en su cuerpo diariamente a traves del vidrio. La mitad de su rostro era más oscura debido a que todas las mañanas recibía la misma cantidad de sol en la misma porción de su piel.
(Un claro síntoma de una persona entregada a la monotonía de un comportamiento determinado.)
De esa forma contó muchos días y muchas ojeras. Mucho kilometraje. Mucha gasolina. Muchos agujeros camino a NINGUNA PARTE.
Aquí nunca sucede nada y al parecer nunca va a suceder. “Como si alguien estuviera esperando que pasara algo… Pues no, aquí no va a suceder nada.”
“Un día mientras manejaba sobre el camino en linea recta, la parte de mi rostro que se muestra hacia la ventana no se iluminó. Me extrañé. Saqué la mano y curiosamente el viento estaba corriendo hacia otro lado. Escondí mi mano al percatarme que para mi sorpresa, los agujeros de la calle que siempre se situaban a la izquierda, estaban en la derecha. Luz del Sol estaba iluminando hacia otra parte. No habian nubes y era la misma hora de siempre. Al parecer alguien o algo estaba jugando con mi percepción y eso me produjo una sensación de ansiedad y desespero. Mi rentina empezó a cerrarse… había una gran prescencia de luz en el camino y cada vez era más fuerte. Perdí por un momento el horizonte y la orientació debido a aquellos destellos brillantes que parecían explotar sobre el camino (pensé siempre que solo eran reflejos de la carretera).”
No se había tomado un solo trago.
Y se desvaneció todo.
Abrió los ojos y encontró el carro destrozado en un poste de luz. La calle estaba vacía y ella tirada en el suelo sobre aquel camino solitario en línea recta. La luz era tan intensa que apenas podía darse cuenta de lo que había sucedido. Intentó levantarse y cubrir sus ojos con sus manos porque no podía soportar tanto.
Esperó unos segundos.
Cuando la iluminación de aquella calle se reguló, encontro que el viento volvió a soplar en la misma dirección y los agujeros estaban en su lugar. Se preocupó un poco al ver su auto destrozado y se acercó lentamente a analizarlo. Un poco desubicada a decir verdad, como cualquier persona que acaba de despertar de un accidente automovilístico. Sus ojos profundos lo observaron completamente.
Al levantar la mirada se dió cuenta que para lo que nosotros los humanos era EL SOL, para ella era una esfera que se movía de un lado a otro por todo el cielo. Caminó hacia atras desesperada… pero aquella esfera seguía moviendose violentamente al rededor de todo el cielo.
Luego cada vez mas lentamente… hasta que siguio una trayectoria y velocidad parecida a la de un péndulo.
Esperó sentada en el suelo a que aquel fenómeno se detuviera. No podía creer lo que veía, pero al mismo tiempo su rostro no mostraba asombro alguno.
Jamás se detuvo.
Aquella mujer siguió su vida como siempre: La misma rutina de trasnocho, ojeras y arrugas. Se compró un día un auto nuevo con el tiempo. Seguía tomando el mismo camino en línea recta hacia ninguna parte.
Cuando miraba el cielo, veía como aquella esfera solar se movía como un gran pendulo de un lado a otro y la hipnotizaba.
Dejo de tenerle miedo cuando prefirió interpretar aquel fenomeno como una señal de que en algún momento cualquier cosa podía pasar. De esta manera, siempre le ocultaba la mirada y actuaba como si no viera nada a pesar de que los demas veían un sol estático.
Y entonces un día…
Sucedió.
*
Empecemos con el escaso vocabulario que manejo: Tal vez la falta de practica ya haya hecho estragos fuertes en mi manera de escribir. ¿Que clase de introducción sería esta? Hace unos años no me permitiría siquiera realizar cuestionamientos directos frente al análisis de este asunto. ¡PERO VAYA QUE ERA LIBRE!
Tal vez sea porque estan sonando las canciones equivocadas, pero este no era el tema que quería tratar. El pensamiento recurrente de mi mente de proceso de idiotización se escandaliza y sale a relucir. Literal, sin ninguna clase de metáforas… ¿Para qué sirven las metáforas?
Hoy no sirven para nada.
No lo se.
Era muy de mi estilo escribir algo sin sentido alguno y degradarlo lentamente. Utilizando cada vez menos palabras.
Era.
Al parecer es lo unico que no he perdido todavía.
SALUDOS.
*
*En una mañana como aquella, se encontraban dos mujeres hablando cotidianamente acerca de algún suceso de sus vidas*
- “Janet no la quiere, ¿sabías que nunca la ha sacado a pasear? El día de las madres le compra un pollo crudo para que ella se lo cocine. No entiendo como alguien puede ser tan ruin… debe ser por eso que aún no se ha casado. Aquel día vi unas fotos suyas en la red social… Ya viste con blusas cortas y permite que le vean la piel. Debe estar ahogada en la desesperación esperando a ver que hombre le cae. ” -
Loraine la observa y se ríe a carcajadas.
No yo, otra Loraine.
Ella recuerda con cariño la “maldición de la familia” donde supuestamente las mujeres se quedaban solteras para siempre, con contadas excepciones: embarazos no planeados a los 30 o relaciones entre primos.
En ese momento recuerda también el comentario jocoso de Fred con mucho cariño: “¿Mija usted ya tiene novio? Porque al parecer a Janet ya se le pasó el arroz… ya tiene treina y tantos años SIN CONTAR LOS DOMINGOS Y FESTIVOS!!!”
Loraine solo se rie en silencio mientras su madre sigue hablando acerca de la ingrata Janet. En el fondo se escucha su voz… Loraine solo piensa en Fred y en sus elocuentes frases, su capacidad de construir cosas, su sonrisa amable y su mirada llena de sabiduría.
“Loraine, me dijeron que ya terminaste la universidad… Pero como ha pasado el tiempo, ¿cuando nos vienes a visitar al pueblo?”
Loraine siempre lo aplazó. Guardaba el retrato que una vez le hizo pero que nunca le entregó.
Esa fue la ultima vez que ella escuchó su voz porque Fred murió sin volverla a ver. Realmente murió sin tener autoderminación.
Loraine no fue capaz de mirarle a la cara en su ataud, pero cumplió ese deseo de ir a verle al pueblo ese día porque sintió que eso iba a perseguirla por el resto de sus días.
Entonces, observando esa caja de madera a lo lejos y bajo un terrible sol abrumador y sofocante, le dió adios por ultima vez.